Acompañado por Juan San Juan al cante, Manolo Nieto en el bajo y Tete Peña en la percusión flamenca, Dorantes cuenta en este montaje con la colaboración como artista invitada de la bailaora Pastora Galván, una intérprete de brillante trayectoria, construida sobre la base de un estilo personal y arriesgado
En Flamenco session, el artista de Lebrija realiza un renovador recorrido por los momentos esenciales de su obra, incluyendo temas ya clásicos como Orobroy o Barrio Latino, a los que proporciona, si cabe, un aire aún más fresco y trepidante. En resumen, se trata de un espectáculo innovador, moderno y repleto de creatividad y frescura.
La música de Dorantes es una perfecta mezcla de tradición y modernidad. En ella confluyen los sonidos más puros del flamenco, que le vienen dados por tradición familiar –no en vano el pianista procede de una eminente saga flamenca: nieto de los Perrata, hijo de Pedro Peña, sobrino de Juan Peña El Lebrijano, de Inés Bacán...-; los sonidos más clásicos, adquiridos durante sus estudios de piano, armonía y composición en el Conservatorio Superior de Música de Sevilla; la libertad interpretativa deudora de su gran afición jazzística, y su conocimiento de las estructuras musicales más vanguardistas.
El pianista lebrijano está siendo desde su ópera prima, Orobroy (1996), protagonista de una profunda regeneración del flamenco. Así, en su carrera musical destaca su capacidad de innovar desde dentro el flamenco sacando lo esencial de la tradición y aplicándole a los elementos clásicos de este género la técnica y la filosofía actuales. Su piano, un instrumento poco usual en el arte jondo, suena flamenco por los cuatro costados e incorpora en sus notas toda la fuerza y el embrujo de esta música.